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Tokyo Ghoul 1: reseña para empezar la serie

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4 min de lectura

Tokyo Ghoul tiene una de esas premisas que te enganchan en un capítulo: un chaval tímido que lee novelas y que, después de una cita que acaba en tragedia, ya no puede comer comida normal. El primer tomo va directo al grano y a mí me dejó con muy mal cuerpo, en el buen sentido. Si te va el terror con monstruos y dilemas, es un arranque de los buenos.

Tomo1 de 14 (capítulos 1 a 9)
AutorSui Ishida
Páginas224 en blanco y negro
Precio9 €
Estado de la serieCompleta: 14 tomos, más la secuela Tokyo Ghoul:re en 16

De qué va

En Tokio viven los ghouls, monstruos con aspecto humano que solo pueden alimentarse de carne humana y que se esconden entre la gente. Ken Kaneki es un estudiante universitario bastante normal, de los que se pasan el día leyendo, que va con su amigo Hide a la cafetería Anteiku porque allí suele ir una chica que le gusta, Rize. Cuando por fin consigue quedar con ella, la cita termina de la peor manera posible.

Kaneki sobrevive gracias a una operación de urgencia en la que le trasplantan órganos de Rize, y al despertar algo no va bien: la comida le da asco y el olor de la gente empieza a parecerle irresistible. El resto del tomo es él intentando entender en qué se ha convertido, entre Anteiku, una camarera llamada Touka que no se lo pone nada fácil y un compañero de universidad, Nishiki, que resulta ser mucho más peligroso de lo que parece.

Lo que me ha parecido

El hambre como terror

Lo que mejor hace este tomo es meterte en la cabeza de Kaneki. Las escenas en las que intenta comer y vomita, o en las que huele a la gente por la calle, dan más mal rollo que cualquier pelea. Ishida no tiene prisa por convertirlo en un héroe: Kaneki se pasa medio tomo asustado y sin saber qué hacer, y eso hace que todo lo que le pasa pese de verdad. La pregunta que flota en todo el tomo es si sigue siendo humano o no, y la serie no te da una respuesta fácil.

Si te gustó el principio de Chainsaw Man o de Jujutsu Kaisen, con un chaval normal que de repente lleva un monstruo dentro, aquí tienes algo parecido pero mucho más triste y con menos humor.

Tokyo Ghoul 1 da más miedo cuando Kaneki se sienta a comer que cuando se pelea.

Un dibujo que todavía se está buscando

La pega es el dibujo de estos primeros capítulos. Es la primera serie larga de Ishida y se nota: hay viñetas algo toscas y alguna cara rara, nada que ver con lo que dibuja en Tokyo Ghoul:re. Aun así, los kagune (los órganos de ataque de los ghouls) y los momentos de terror ya tienen mucha fuerza. Y el final del tomo deja montada la base de la serie, con Anteiku como refugio, que me dejó con ganas de seguir.

Lo mejor

  • Una premisa que engancha desde el capítulo 1
  • Kaneki asustado y perdido, nada de héroe
  • El mal rollo de las escenas de hambre

Lo peor

  • El dibujo del principio es algo tosco
  • Si buscas acción a saco, aquí aún hay poca

La edición de Norma

Norma lo saca en rústica con sobrecubierta, tamaño 11,5 x 17,5 cm, con 224 páginas en blanco y negro por 9 €. Es una edición sencilla y correcta, sin extras de color. Lo bueno es que tanto Tokyo Ghoul (14 tomos) como Tokyo Ghoul:re (16) están completas en Norma, así que puedes leer la historia entera sin esperas.

Orden de lectura y presupuesto

  • Empieza aquí. El tomo 1 de Norma equivale al tomo 1 japonés (capítulos 1 a 9). Después de los 14 tomos va Tokyo Ghoul:re, que es la continuación directa. Si vienes del anime, ojo, porque la segunda temporada (Tokyo Ghoul √A) se va por su cuenta y el manga cuenta otra cosa.

Para quién es

  • Para quien busca terror y drama con monstruos, más oscuro que un shonen normal. Si te gustan Chainsaw Man o Jujutsu Kaisen por su lado más bestia, pruébalo.
  • Si te echa para atrás el gore o buscas algo con humor, este no es tu manga.

Ver la ficha de la serie y todos los tomos →

Veredicto

8

Sobre 10

Un primer tomo muy sólido que te deja clarísimo de qué va la serie y por qué la sigue tanta gente. El dibujo mejora mucho después, y la historia también. Compensa empezarla, y con las dos partes completas en Norma no hay excusa.


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